
Una idea muy romántica, pero…
La historia nos recuerda que el tradicional candado ha sido desde siempre un dispositivo de seguridad que se viene utilizando para cerrar o abrir algo. También nos recuerda que dicho artilugio, en sí, resulta más barato que una cerradura y por tanto es más fácil de utilizar. Especialmente, cuando algunos cierres de grandes puertas metálicas, llámense garajes, almacenes, etc., no se pueden cerrar con el sistema tradicional, por lo que se acostumbra a hacerlo con grandes cadenas de acero. Para bloquearlas se pone el candado y, así, la puerta se queda cerrada. Y, para abrir el candado se utiliza una llave. Hasta aquí todo parece normal. Sin embargo, desde hace poco más de un lustro, los candados ya sirven para algo más que para cerrar y abrir puertas y armarios, o para proteger la intimidad de los diarios y las cajas donde escondemos nuestros tesoros, así como para cerrar las maletas y nuestras bicicletas y motos. 

Si, ahora, también podemos verlos decorando rincones de nuestra ciudad: farolas, puentes, rejas, pasamanos, fuentes, pozos…Y todo esto porque un escritor romano llamado Federico Moccia irrumpió un día en el panorama literario con su novela “Tengo ganas de ti”, ¿Os acordais de aquella frase famosa que gustaba cantar a nuestra tonadillera Rocío Jurado en su canción “Hoy tengo ganas de ti”, pues aquí la teneís. Y es que todo esto ya se ha convertido en el símbolo del amor juvenil y eterno. Continue reading »