Intrépidos hombres y hermosas damas surcanso mares a golpe de olas
“La memoria de los ojos del mascaron de proa es el recuerdo de la repetida historia del nacimiento del sol. Pero el mencionado mascarón no es sólo sostén de los ojos que presencian los nacimientos solares en el alba del mar. Es también máscara. Máscara ritual que reviste el rostro del sacerdote, de un poético invocador de lo sagrado. Para que el poeta cante la vulva del espacio que se abre, en el alba, en el mar”.
Con estas palabras comenzaba Pablo Neruda una de sus muchas cartas dirigida a la vida, a esa vida que tiene mucho que ver con el mar. A ese mar que tanto añoró el poeta chileno y que tantas alegrías y disgusto compartió en su casa de Isla Negra, allá en el Cono Sur americano.
La palabra “mascarón” se refiere también a una “gran máscara” y, seguramente, tiene algo que ver con los festejos de los carnavales de algunos países suramericanos. Son también los vigías que nunca se bajan del barco. Los otros tripulantes de la regata. Y en ellos se depositan las supersticiones necesarias para las buenas singladuras. Continue reading »